Emiratos Árabes Unidos confirmó la interceptación de una serie de misiles y drones lanzados desde Irán, en el episodio más grave de la escalada regional desde el inicio del conflicto. Un dron impactó el hub petrolero de Fujairah, generando un incendio en instalaciones de almacenamiento. Una cuenta vinculada al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria iraní reivindicó el ataque, mientras Washington desplegaba unidades navales para intentar reabrir el tránsito comercial por el Estrecho de Ormuz, cerrado desde marzo.
El Estrecho de Ormuz concentra aproximadamente un quinto del crudo global en tránsito. Su cierre sostenido desde marzo representa una de las disrupciones logísticas más significativas para los mercados energéticos en años recientes. La escalada del lunes incluyó reportes de ataques a embarcaciones comerciales, versiones contradictorias entre Washington y Teherán, y advertencias iraníes de que cualquier operación de apertura debía coordinarse con sus fuerzas armadas.
La reacción en los mercados de commodities energéticos fue inmediata. El Brent avanzó un 5,0% hasta los US$113,6 por barril, mientras que el WTI subió un 2,9% para ubicarse en US$104,9 por barril. La prima geopolítica se trasladó a los mercados financieros globales, presionando los principales índices accionarios y reactivando la demanda por activos refugio. El mercado de opciones ajustó coberturas ante un eventual cierre prolongado de la vía marítima, en un contexto donde la Reserva Federal ya había advertido sobre la sensibilidad del traspaso energético al núcleo de precios.

