Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense (Treasuries) cerraron la jornada del miércoles prácticamente sin cambios. La tasa a 10 años (UST10Y) subió apenas 1 punto básico hasta situarse en 4,3%, mientras que la tasa a 2 años (UST2Y) avanzó 2 puntos básicos hasta el 3,8%. El spread entre ambos tramos se ubicó en 50 puntos básicos, sosteniendo una curva con pendiente positiva moderada. En este contexto, el índice de bonos del Tesoro registró una suba del 0,1%, en línea con el desempeño del resto de la renta fija global.
Los segmentos de mayor riesgo dentro de la renta fija también operaron en terreno positivo: los corporativos Investment Grade avanzaron un 0,25%, los High Yield subieron un 0,16% y la deuda de mercados emergentes ganó un 0,22%. El tono constructivo en los mercados de crédito se vio favorecido por los resultados corporativos del trimestre, que en términos generales superaron las estimaciones del consenso, reduciendo la percepción de riesgo sobre la capacidad de repago de los emisores. La extensión del alto el fuego entre EE.UU. e Irán, al menos en su lectura inicial, también contribuyó a distender parcialmente el apetito por riesgo durante la jornada.
En el segmento de commodities energéticos, el fuerte avance del petróleo ante las tensiones en el Estrecho de Hormuz introdujo un elemento de presión inflacionaria que el mercado de bonos monitorea de cerca. La estabilidad de los rendimientos de los Treasuries en este contexto sugiere que los operadores no interpretaron el episodio como un shock inflacionario de carácter persistente, al menos en la jornada. Las miradas de los mercados de renta fija se desplazan ahora hacia los datos de Initial Jobless Claims y el PMI Flash de servicios de S&P Global, previstos para el jueves, que aportarán información clave sobre el estado del mercado laboral y el sector de mayor peso en el PBI estadounidense, dos variables centrales para calibrar las expectativas sobre los próximos movimientos de la Reserva Federal.

