El S&P 500 ($SPX) cerró en 7.022,95 unidades, superando por primera vez en su historia la barrera de los 7.000 puntos. El empuje provino casi íntegramente del segmento de megacap tecnológica: el Nasdaq Composite ($IXIC) escaló por encima de 24.000 puntos, acumulando once jornadas consecutivas al alza. Microsoft ($MSFT) sumó en torno a 4% y Tesla ($TSLA) se disparó más de 7%, liderando la tracción del día. El Dow Jones ($DJI), en cambio, se mantuvo plano, reflejando una participación sectorial cada vez más estrecha detrás del rally.
La lectura del mercado gira alrededor de tres catalizadores convergentes: un tono diplomático más conciliador entre Washington y Teherán, un arranque robusto de la temporada de earnings en la banca —con Bank of America y Morgan Stanley superando estimaciones— y un renovado apetito por nombres ligados a inteligencia artificial. Los sectores con mejor desempeño fueron consumo discrecional (+1,6%), tecnología (+1,3%) y financiero (+0,9%), mientras que industrial (-1,2%), materiales (-1,1%) y utilidades (-1%) registraron caídas.
La concentración extrema en un puñado de papeles sigue siendo el punto de atención del mercado: cualquier corrección idiosincrática en los líderes del rally podría tener un efecto desproporcionado sobre los índices amplios. En el frente de renta fija, los rendimientos de los Treasuries registraron subas a lo largo de toda la curva: la tasa a 10 años avanzó 3 puntos básicos hasta 4,3%, mientras que la de 2 años sumó 1 pb hasta 3,8%, con un spread entre ambos tramos de 51,6 pbs.

