Los mercados financieros globales intentan estabilizarse luego de la fuerte corrección registrada la semana pasada. Los futuros del S&P 500 y Nasdaq operan en terreno positivo al inicio de la semana, mientras que el principal foco de atención continúa siendo la combinación de tres factores de riesgo: el alza del precio del petróleo vinculada al conflicto entre Israel e Irán, el aumento de las expectativas de tasas más altas por más tiempo, y las crecientes dudas sobre las valuaciones de las compañías de inteligencia artificial.
Varios estrategas de Wall Street señalan que la corrección reciente es parte de un ajuste saludable dentro de una tendencia alcista más amplia. Morgan Stanley sostuvo que el retroceso era considerado como inevitable después de meses de rally, mientras que Citigroup elevó su objetivo para el S&P 500 a 8.100 puntos para fin de año, apoyándose en mejores perspectivas de ganancias corporativas para los próximos trimestres.
La confluencia de tensiones geopolíticas en Medio Oriente y el debate sobre la trayectoria de la política monetaria de la Reserva Federal continúan generando volatilidad en los mercados. El impacto del conflicto en los precios del petróleo y la energía añade una capa de presión inflacionaria que complica las proyecciones sobre el momento en que la Fed podría iniciar eventuales recortes de tasas durante el segundo semestre del año.

