El Departamento de Trabajo de Estados Unidos informó que las solicitudes iniciales de desempleo cayeron 22.000 en la semana finalizada el 18 de julio, hasta ubicarse en 187.000, su nivel más bajo desde 1969 y muy por debajo del consenso de 212.000. El dato confirma que el mercado laboral estadounidense mantiene una solidez inusual en un contexto en el que la Reserva Federal buscaba evidencia de enfriamiento económico para justificar futuros recortes de tasas.
La lectura complica ese escenario: un mercado laboral robusto, combinado con la nueva presión inflacionaria proveniente del petróleo, reduce el margen de maniobra del banco central estadounidense de cara a sus próximas decisiones de política monetaria.
La confluencia de datos laborales sólidos con un shock de oferta vía commodities configura uno de los escenarios históricamente más complejos para la renta fija. Con el bono a 10 años en 4,71% y los futuros descontando una probabilidad del 82% de una suba de tasas en septiembre, el mercado opera bajo el supuesto de que la ventana para el relajamiento monetario se habría cerrado, al menos en el corto plazo.

