Estados Unidos e Irán acordaron interrumpir los ataques militares mutuos durante el fin de semana, un anuncio que generó un alivio inmediato en los mercados financieros globales. El crudo retrocedió aproximadamente US$6 para operar cerca de los US$84 por barril, reduciendo uno de los principales factores de presión sobre las expectativas de inflación que mantenían tensos a los operadores en las últimas semanas.
El S&P 500 cerró con ganancias de alrededor de 1% tras conocerse la noticia, mientras que el Nasdaq lideró el avance con una suba cercana al 1,5%. Los sectores de aerolíneas y cruceros se destacaron como los principales beneficiarios directos del alivio en el costo del combustible, dado el peso que este insumo tiene sobre su estructura de costos operativos.
La correlación entre el precio del crudo y las expectativas de política monetaria se volvió determinante desde que la Fed, bajo la conducción de Kevin Warsh, dejó abierta la posibilidad de una suba de tasas por razones inflacionarias. JPMorgan señaló que su indicador táctico de posicionamiento emitió, por primera vez en meses, una señal de compra sobre el S&P 500, aunque advirtió sobre el riesgo que representan las posiciones concentradas en semiconductores y la volatilidad que podría generar la reunión del FOMC de esta semana.
La distensión registrada en Oriente Medio resultó positiva para el clima de mercado, aunque su sostenibilidad como variable relevante dependerá de la evolución de una escalada geopolítica que, históricamente, ha probado ser difícil de anticipar con precisión.

