Los mercados emergentes vuelven a enfrentar un factor de riesgo exógeno vinculado al clima. La NOAA estima una probabilidad del 81% de que entre octubre y diciembre se desarrolle un fenómeno de «súper El Niño», uno de los más intensos registrados desde 1950, con potencial impacto sobre la producción agrícola a escala global.
De concretarse, el evento podría alterar la producción agrícola global mediante sequías en Asia y lluvias intensas en Sudamérica, lo que impulsaría un aumento en los precios internacionales de los alimentos y complicaría el proceso de desinflación en varias economías emergentes. Como consecuencia, distintos bancos centrales podrían verse obligados a mantener las tasas de interés elevadas durante más tiempo para contener las presiones inflacionarias derivadas de este escenario.
El impacto proyectado sería heterogéneo entre regiones. Colombia y Perú aparecen entre los países más vulnerables por su exposición a los precios de alimentos y energía, mientras que varias economías asiáticas podrían enfrentar menores cosechas y nuevas presiones inflacionarias asociadas.
En contraste, Argentina podría verse relativamente favorecida por un régimen de mayores precipitaciones, lo que mejoraría el rendimiento de la campaña agrícola, impulsaría las exportaciones y fortalecería el ingreso de divisas. De confirmarse este escenario, el sector agroexportador podría transformarse en un soporte adicional para la acumulación de reservas y la estabilidad macroeconómica durante 2027.

