Boeing ($BA) reportó sus resultados del primer trimestre de 2026 con una pérdida neta de apenas $7 millones, equivalente a $0,11 por acción, frente a una pérdida de $31 millones registrada en el mismo período del año anterior. La cifra superó ampliamente el consenso del mercado, que anticipaba una pérdida ajustada de $0,68 por acción. Los ingresos totales alcanzaron los $22.200 millones, un crecimiento del 14% interanual y por encima de los $21.780 millones que proyectaba Wall Street. La división de defensa fue la de mayor dinamismo, con un avance del 21% hasta los $7.600 millones, mientras que la unidad comercial entregó 143 aeronaves, un 10% más que en igual período del año anterior.
El CEO Kelly Ortberg proyectó un flujo de caja libre de hasta $3.000 millones para 2026 y confirmó que la producción del 737 Max escalará a 47 unidades mensuales durante el verano boreal y a 52 hacia fin de año. La acción respondió con una suba de más del 5% tras la publicación de los resultados. El trimestre marcó además un hito simbólico relevante: las entregas de Boeing superaron a Airbus por primera vez desde 2019, una señal concreta de que la recuperación operativa del fabricante estadounidense está ganando consistencia tras años de crisis derivadas de los accidentes del 737 Max y la pandemia.
El desafío central para Boeing en los próximos trimestres será sostener la cadencia productiva sin nuevos incidentes de calidad, un factor que en el pasado reciente forzó paralizaciones costosas y dañó la confianza de aerolíneas y reguladores. El segmento de servicios aportó $5.370 millones al total de ingresos, consolidando su rol como fuente de ingresos recurrentes. La temporada de balances del primer trimestre está resultando, en términos generales, más sólida de lo anticipado para el sector industrial y aeroespacial estadounidense, con Boeing como uno de los casos más destacados en cuanto a reversión de tendencia respecto al año anterior.

