El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que mantendrá el bloqueo naval sobre Irán hasta que Teherán acepte las condiciones de un nuevo acuerdo nuclear. La declaración fue acompañada de una reunión en la Casa Blanca con ejecutivos de Chevron, Trafigura, Vitol y Mercuria, las principales compañías del sector energético y del trading de materias primas, para evaluar el impacto del bloqueo sobre la oferta global y los consumidores. Trump afirmó que la medida se está mostrando más efectiva que acciones militares directas y descartó cualquier tipo de flexibilización en el corto plazo.
En respuesta, Irán condicionó la reapertura del Estrecho de Ormuz al levantamiento de las sanciones internacionales vigentes. El crudo Brent y el WTI cerraron nuevamente al alza, consolidando precios por encima de los US$100 por barril, nivel que introduce una dimensión inflacionaria de primer orden en el panorama económico global. La propia Reserva Federal citó el aumento en los precios de la energía derivado del conflicto con Irán como uno de los factores que mantiene elevada la inflación, reforzando la interrelación entre el escenario geopolítico y la política monetaria.
Un escenario de bloqueo prolongado sostendría una prima de riesgo geopolítico permanente sobre la curva de futuros del petróleo, según el consenso de operadores y casas de análisis especializadas. La reunión de Trump con las majors y las trading houses indica que Washington busca coordinar la gestión de la oferta global para mitigar el impacto sobre el consumidor norteamericano y, por extensión, sobre la trayectoria general de precios. El crudo por encima de los US$100 se constituye así en una variable transversal que condiciona tanto las decisiones de política monetaria como la evolución del ciclo económico global.

