Los precios internacionales del crudo registraron un descenso tras la escalada del lunes, ante una interpretación más estable de las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán[cite: 1]. El petróleo WTI retrocedió hasta los US$102,6 por barril, mientras que el Brent se situó en US$110,2, devolviendo parte de la prima de riesgo acumulada tras incidentes en el Estrecho de Ormuz[cite: 1].
Funcionarios del Pentágono ratificaron que el alto al fuego continúa vigente, señalando que las acciones recientes no han superado el umbral necesario para reanudar operaciones de combate directas[cite: 1]. La reapertura operativa del Estrecho de Ormuz, con la circulación escoltada de embarcaciones comerciales estadounidenses, brindó alivio a los mercados de energía que temían una interrupción prolongada del suministro[cite: 1].
A pesar de la calma relativa, analistas internacionales advierten que la prima de riesgo geopolítica permanece latente debido a la fragilidad de los acuerdos diplomáticos en la región[cite: 1]. El mercado energético continúa monitoreando la actividad en puntos estratégicos de tránsito, donde cualquier nueva escalada podría impactar nuevamente en la volatilidad de los precios de los combustibles y las materias primas globales[cite: 1].

