La Reserva Federal inicia hoy su reunión de dos días bajo la conducción de Kevin Warsh, quien asumió en mayo como presidente y adoptó desde el inicio de su gestión una postura de deliberación abierta, apartándose del esquema de forward guidance que había caracterizado a la era de Jerome Powell al frente del organismo.
El mercado asigna una probabilidad de alrededor de 65% a que la tasa de referencia se mantenga sin cambios en el rango de 3,5% a 3,75%, mientras que el 35% restante se distribuye entre quienes esperan una suba de 25 puntos básicos. Las minutas de la reunión de junio ya habían mostrado una división inusualmente pareja dentro del FOMC, con aproximadamente la mitad de sus miembros favoreciendo mantener o reducir tasas, y la otra mitad apuntando a una suba antes de fin de año.
Hoy a las 11:00 (Buenos Aires) se conocerá además el índice de Confianza del Consumidor de julio elaborado por The Conference Board. El consenso anticipa cierta estabilidad tras los registros deprimidos del segundo trimestre, aunque la persistencia de la inflación energética y el impacto acumulado de los aranceles sobre el poder adquisitivo podrían mantener el indicador bajo presión.
Warsh eligió deliberadamente no anticipar el resultado de la reunión, lo que convierte a la conferencia de prensa de mañana a las 15:30 (Buenos Aires) en un evento tan relevante como la decisión misma sobre tasas. La forma en que el nuevo presidente explique el voto, sin recurrir a las fórmulas orientadoras habituales, será la primera prueba real de su estilo de comunicación frente a los mercados.

