Durante el martes 16 y miércoles 17 de junio se realiza la primera reunión del FOMC bajo la presidencia de Kevin Warsh, quien asumió el cargo el 22 de mayo en reemplazo de Jerome Powell. Los mercados de futuros asignan una probabilidad cercana al 97% de que la tasa de referencia se mantenga sin cambios en el rango de 3,50% a 3,75%, manteniendo la postura del ciclo anterior. Sin embargo, la atención principal se centra en el estilo de comunicación y el futuro del «dot plot», herramienta que el nuevo presidente ha cuestionado históricamente y que podría reformar a partir de esta reunión.
En Wall Street se especula con posibles modificaciones importantes en la política de comunicación, incluyendo menos conferencias de prensa, comunicados más breves y una menor orientación explícita sobre futuras decisiones de tasas. Durante las últimas dos décadas, la Reserva Federal se volvió cada vez más transparente, pero Warsh considera que el organismo comunica demasiado y que el mercado interpreta las proyecciones como compromisos rígidos. Existe la preocupación de que una Reserva Federal menos predecible pueda aumentar la volatilidad en el mercado de bonos, ya que los movimientos podrían ser más bruscos ante cada nuevo dato económico. William English, ex secretario del FOMC, advirtió sobre el riesgo de mayor volatilidad financiera si la reducción de información es muy agresiva.
El contexto macroeconómico añade complejidad a este debut, dado que Warsh hereda una economía con un mercado laboral resiliente y presiones inflacionarias por encima de la meta. No obstante, el reciente acuerdo con Irán introduce una variable favorable que podría acelerar la desinflación mediante los precios de la energía y modificar las proyecciones económicas del organismo. La conferencia de prensa del miércoles será clave para calibrar las expectativas del mercado financiero sobre la dirección de la política monetaria para el resto de 2026.

