La cosecha de soja alcanzó el 74,7% de la superficie apta a nivel nacional, con un avance intersemanal de 17 puntos porcentuales. El rinde promedio se ubicó en 32,8 quintales por hectárea, el más alto de las últimas seis campañas. Los rendimientos continúan por encima de los promedios históricos en amplias zonas del área agrícola, especialmente en NOA, NEA, ambos núcleos, Centro-Norte de Córdoba y Norte de La Pampa-Oeste de Buenos Aires, favorecidos por las lluvias registradas durante etapas clave del ciclo productivo. Pese a un ajuste de 400 mil hectáreas en el área sembrada hasta 16,8 millones de hectáreas, la proyección de producción fue elevada en 1,5 millones de toneladas hasta 50,1 millones de toneladas.
En el caso del maíz, la superficie estimada fue incrementada en 300 mil hectáreas hasta 8,4 millones de hectáreas, igualando el máximo histórico de la serie correspondiente a la campaña 2023/24. La proyección de producción fue elevada a 64 millones de toneladas, marcando un nuevo récord histórico que supera en un 15,3% el máximo previo de la campaña 2018/19. La cosecha avanzó sobre el 32,9% del área apta, con un rinde promedio de 84,8 quintales por hectárea, aunque el progreso continúa condicionado por la prioridad asignada a la recolección de soja.
Los resultados de la campaña actual representan un punto de inflexión productivo para el agro argentino tras las sequías que afectaron campañas recientes. El ingreso de divisas derivado de una cosecha récord de maíz y una soja con rindes históricos tiene implicancias directas sobre la balanza comercial y sobre la capacidad del Banco Central de acumular reservas internacionales en los meses de mayor liquidación. Los planteos tardíos de maíz muestran además una evolución favorable, con expectativas de rendimiento positivas hacia adelante, lo que refuerza el escenario productivo para el cierre de campaña.

