SpaceX presentó el miércoles su prospecto S-1 ante la SEC para una oferta pública inicial (IPO) en Nasdaq bajo el ticker SPCX, con una valuación estimada en el rango de 1,75 a 2 billones de dólares y un monto a captar cercano a 75 mil millones de dólares. De concretarse en esos términos, se trataría de la mayor IPO de la historia de los mercados financieros. El cronograma preliminar contempla un roadshow desde el 4 de junio, fijación de precio el 11 de junio y debut bursátil el 12 de junio.
La estructura accionaria de la oferta diferencia acciones Clase A con un voto y Clase B con diez votos, dejando a Elon Musk con un 85,1% del poder de voto a través de un 12,3% del capital común y un 93,6% de las acciones Clase B. La radiografía financiera muestra un negocio en expansión acelerada pero aún no rentable: los ingresos consolidados de 2025 alcanzaron 18,7 mil millones de dólares, un crecimiento del 33% interanual, con Starlink aportando aproximadamente dos tercios del total. Los suscriptores de Starlink pasaron de 4,4 millones a 8,9 millones en el año, reflejando una rápida penetración del servicio de conectividad satelital.
En el plano del resultado neto, la compañía registró una pérdida de 4,9 mil millones de dólares en 2025, revertiendo una ganancia de 791 millones de dólares obtenida en 2024, con un déficit acumulado de 41,3 mil millones de dólares al cierre del primer trimestre. La operación pondrá a prueba el apetito del mercado de capitales por una historia de crecimiento con alta concentración de control accionario y fuerte exposición al gasto en defensa y centros de datos. La cotización inicial definirá si el mercado está dispuesto a asignar valuaciones elevadas a compañías con pérdidas sostenidas pero con métricas de expansión de usuarios y contratos gubernamentales de largo plazo.

