Los ADRs argentinos en Wall Street tuvieron una jornada ampliamente negativa, con un marcado sesgo vendedor sobre los activos argentinos negociados en el exterior. Central Puerto fue prácticamente la única excepción, logrando cerrar levemente en positivo con un avance de apenas 0,1 por ciento. El sesgo bajista predominó en el conjunto de papeles argentinos, reflejando una evaluación desfavorable de inversores internacionales respecto a los fundamentales de empresas argentinas en un contexto de volatilidad económica interna y presiones macroeconómicas.
Las mayores caídas se registraron en Edenor, con un retroceso de 4,7 por ciento, seguida por Cresud con caída de 4,0 por ciento. TGS retrocedió 3,1 por ciento y Banco Macro cedió 3,0 por ciento. Empresas como YPF, Galicia y Supervielle también finalizaron con pérdidas superiores al 2 por ciento. Este patrón de caídas concentradas en el sector energético, servicios y financiero refleja una revaluación de riesgos e incertidumbre macroeconómica sobre la trayectoria de ganancias corporativas en moneda fuerte para empresas argentinas expuestas a dinámica cambiaria y demanda doméstica.
La rueda en Wall Street reflejó una dinámicas más amplias de reasignación de capital hacia activos de mercados emergentes con perfiles de riesgo evaluados como más favorables. Los ADRs argentinos enfrentaron un marcado sesgo vendedor que sugiere una prudencia defensiva de inversores internacionales respecto a la exposición a empresas argentinas, en un momento donde variables macroeconómicas como el tipo de cambio y presiones inflacionarias continúan generando incertidumbre sobre márgenes operacionales y capacidad de remisión de dividendos en moneda fuerte.

