El Banco Central de Brasil inició un esperado ciclo de flexibilización monetaria con un recorte de 25 puntos básicos, llevando su tasa de referencia Selic al 14,75%. La decisión, adoptada en la reunión del miércoles, se produce en un contexto global complejo marcado por la escalada del conflicto en Medio Oriente y la presión alcista sobre los precios de la energía a nivel mundial. La entidad revisó al alza su proyección de inflación para este año, elevándola de 3,4% a 3,9%, un movimiento que refleja las tensiones externas que enfrenta la economía brasileña en el actual escenario internacional.
La economía de Brasil se encuentra en un punto de inflexión en su ciclo monetario: mientras el resto de los bancos centrales de economías desarrolladas mantienen posturas restrictivas o incluso las endurecen ante la inflación energética, Brasil opta por iniciar una descompresión gradual. La tasa Selic de 14,75% continúa siendo una de las más elevadas entre las economías emergentes en términos reales, lo que otorga margen técnico para recortes adicionales, aunque la revisión al alza de las expectativas inflacionarias introduce una señal de cautela sobre el ritmo futuro del proceso.
En el plano bursátil, el índice Latam retrocedió 1,1% en la jornada del miércoles, con Brasil cediendo 0,7%, en línea con el clima de aversión al riesgo global derivado de las tensiones en Medio Oriente. La deuda de mercados emergentes retrocedió 0,6% en el período. El recorte de la Selic, aunque modesto, marca el inicio de una nueva etapa en la política monetaria brasileña que los mercados seguirán de cerca para calibrar el ritmo y la profundidad del ciclo de flexibilización en los próximos trimestres.

