Los precios internacionales del petróleo registraron una fuerte corrección en la jornada del martes, en aparente contradicción con el escenario geopolítico vigente. El WTI retrocedió 3,0% hasta US$88,6 por barril, mientras que el Brent cayó 2,5% hasta US$91,9 por barril. La baja se produjo pese al aumento de las tensiones en Medio Oriente, una región que habitualmente genera presión alcista sobre los precios energéticos ante cualquier señal de conflicto.
El detonante geopolítico más reciente fue la declaración del presidente estadounidense Donald Trump, quien afirmó que Estados Unidos debería responder al derribo de un helicóptero estadounidense cerca del Estrecho de Ormuz. Este pasaje marítimo es estratégico para el tránsito del petróleo global, ya que concentra una porción significativa de los flujos de crudo que abastecen a los mercados internacionales. A pesar de la gravedad de la situación, el mercado reaccionó con ventas.
La divergencia entre la escalada retórica y la caída de precios podría explicarse por una combinación de factores fundamentales: expectativas de mayor oferta de crudo por parte de países no pertenecientes a la OPEP, señales de desaceleración en la demanda global ante los datos de actividad manufacturera recientes, y la posibilidad de que el mercado descuente que el episodio geopolítico no derive en una interrupción efectiva del suministro. La corrección del precio del petróleo tuvo efectos positivos sobre las acciones de consumo y construcción en Wall Street, al reducir las expectativas de costos energéticos.

