El índice global de acciones excluyendo Estados Unidos registró un retroceso de 0,2 por ciento, reflejando una dinámica mixta en los mercados desarrollados y emergentes durante la jornada. Europa mostró resiliencia con avances de 0,5 por ciento, mientras que Japón ganó 0,4 por ciento, ambos mercados beneficiados por movimientos defensivos en activos de seguro y tasas más bajas. Sin embargo, los mercados emergentes cedieron 1,1 por ciento, evidenciando una reasignación de capital hacia activos de mayor calidad crediticia y menor volatilidad.
La presión sobre mercados emergentes fue particularmente pronunciada en Asia, donde China registró una caída de 1,6 por ciento, arrastrado por debilidad en valores tecnológicos y manufactura. Este retroceso en el gigante asiático fue el principal factor negativo en el índice de emergentes, reflejando preocupaciones sobre la trayectoria del crecimiento económico chino y la demanda global de commodities. En América Latina, el retroceso fue de 0,3 por ciento, con Brasil bajando 0,5 por ciento, afectado por caídas en valores de energía y servicios financieros.
La dinámica global sugiere una reacomodación de carteras hacia mercados desarrollados y fuera de posiciones en economías emergentes con exposición a crecimiento cíclico. Los mercados emergentes enfrentan headwinds provenientes de múltiples fuentes: volatilidad cambiaria en varios países, presiones de tasas de interés, y la perspectiva de un crecimiento global más moderado dado los datos económicos de Estados Unidos. La resiliencia relativa de Europa y Japón contrasta con la debilidad en China y América Latina, sugiriendo una preferencia de inversores por economías desarrolladas con menor vulnerabilidad a variables macroeconómicas de corto plazo.

