Los precios mayoristas registraron en mayo una suba de 2,5%, ubicándose por encima del IPC del mismo mes (2,1%) y marcando una aceleración respecto a la dinámica observada en los precios al consumidor. El avance estuvo impulsado principalmente por los productos nacionales, que crecieron 2,5%, mientras que los importados aumentaron 3,1%. Dentro de los componentes domésticos, las mayores incidencias provinieron de sustancias y productos químicos, energía eléctrica, combustibles refinados, alimentos y bebidas, y petróleo crudo y gas, reflejando ajustes concentrados en sectores energéticos e insumos industriales.
En línea con esta dinámica, tanto el Índice de Precios Internos Básicos al por Mayor (IPIB) como el Índice de Precios Básicos del Productor (IPP) avanzaron 2,7% mensual. En el caso del IPP, la suba respondió tanto al incremento de los productos primarios (+2,4%) como de los manufacturados y la energía eléctrica (+2,8%). El comportamiento de estos índices sugiere que la presión de costos está generalizada en toda la cadena de producción, particularmente en los eslabones iniciales vinculados a materias primas y energía.
Si bien la inflación minorista continúa mostrando señales de desaceleración, la evolución de los precios mayoristas sugiere que persisten presiones de costos significativas en distintos eslabones productivos, particularmente vinculadas a energía, combustibles e insumos industriales. Esta brecha entre mayorista y minorista podría reflejar tanto presiones en la oferta de productos energéticos como dinámicas de distribución y márgenes comerciales que aún no se han completamente ajustado al nuevo entorno de política.

