Los precios del petróleo iniciaron la semana registrando presiones a la baja. El Brent descendió (-2,9%) desde niveles previos, cerrando la jornada en US$78,2 por barril, mientras que el WTI registró una caída de (-2,3%), finalizando en US$74,8 por barril. La disminución refleja el impacto de la autorización estadounidense para comercializar petróleo iraní, que implica un aumento en la oferta global disponible en mercados internacionales. Las caídas observadas extienden la tendencia de alivio de precios que comenzó con el anuncio del acuerdo de paz entre Washington y Teherán hace una semana.
La disminución en precios de energía representa un factor de alivio para economías importadoras netas de petróleo como Argentina. Menores precios de crudo reducen presiones inflacionarias en el segmento de combustibles y contribuyen a una mejora en los términos de intercambio para países con déficit energético. En simultáneo, para productores de petróleo como Rusia, OPEP+ y Venezuela, menores precios implican una reducción en ingresos fiscales por exportaciones de crudo, generando ajustes en presupuestos públicos y política monetaria.
La trayectoria de los precios de petróleo en próximas semanas dependerá del balance entre la nueva oferta iraní, las decisiones de política productiva de OPEP+ y la evolución de indicadores de demanda global. Las caídas observadas en energía operan de manera análoga a un recorte silencioso de tasas de interés, reduciendo el costo de energía para consumidores y empresas en economías importadoras. Para la inflación argentina, este efecto podría contribuir a moderar presiones de precios en el índice de energía durante los próximos meses, siempre que los efectos cambiarios no compensen íntegramente la caída de precios internacionales.

