Alphabet (GOOGL) anunció el lunes 1 de junio un plan de financiamiento por USD 80.000 millones destinado exclusivamente a infraestructura de inteligencia artificial, lo que generó una caída en sus acciones clase A de 3,47% y en clase C de 3,32% durante la apertura del martes. La operación se articula en tres tramos: una oferta pública de USD 30.000 millones que incluye acciones ordinarias y preferred convertibles, una colocación privada de USD 10.000 millones con Berkshire Hathaway, y un programa at-the-market (ATM) de USD 40.000 millones que comenzaría en el tercer trimestre de 2026.
El uso declarado de los fondos es financiar un gasto de capital proyectado de entre USD 180.000 y USD 190.000 millones para 2026, cifra que casi duplica el capex registrado en 2025. El componente ATM de USD 40.000 millones implica una oferta sostenida de acciones sobre el mercado secundario durante varios trimestres, con un efecto potencialmente supresor sobre el precio de los títulos. Berkshire Hathaway ingresa como ancla estratégica a USD 351,81 por acción clase A, lo que aporta una señal de calidad al deal, pero no neutraliza el impacto dilutivo del componente público.
La reacción del mercado refleja una preocupación genuina por dilución accionaria en un contexto donde el ciclo de inversión en IA por parte de las grandes tecnológicas continúa escalando. La pregunta que los mercados comienzan a procesar es si la magnitud del capex comprometido por las Magnificent 7 es consistente con los retornos que el ciclo de IA puede justificar, o si el consenso está sobreestimando la velocidad de monetización de estas inversiones. Los datos de mercado del miércoles, junto al ISM de servicios y el informe ADP de empleo, serán los próximos catalizadores a observar.

