En renta fija, los bonos del Tesoro estadounidense volvieron a debilitarse y sus rendimientos continuaron en alza, favorecidos por el avance del petróleo y por datos laborales que fortalecieron las expectativas de nuevas subas de tasas por parte de la Reserva Federal. La tasa del Treasury a 2 años aumentó 6 puntos básicos hasta 4,36%, alcanzando un nuevo máximo del ciclo, mientras que la de 10 años avanzó 5 puntos básicos hasta 4,71%.
En este contexto, el índice de Treasuries cayó 0,2%, los bonos corporativos Investment Grade retrocedieron 0,4%, los High Yield también perdieron 0,4% y la deuda emergente cayó 0,6%, en una jornada de deterioro generalizado para los activos de renta fija a nivel global.
El movimiento se enmarca en la revisión de expectativas sobre la política monetaria estadounidense, luego de que el shock de oferta en el mercado petrolero y la solidez de los datos de empleo redujeran la probabilidad de recortes de tasas en el corto plazo, según lo reflejado por los futuros de fondos federales.

