La agencia calificadora Standard & Poor’s (S&P) elevó la nota crediticia de largo plazo de Argentina desde CCC+ hasta B-, marcando el nivel más alto alcanzado por la economía argentina desde el año 2019. La decisión fue comunicada al cierre de la jornada del miércoles y representa un avance significativo en la percepción de riesgo soberano del país por parte de los mercados internacionales.
La mejora en la calificación crediticia soberana refleja el reconocimiento por parte de S&P de los cambios operados en la política fiscal y económica argentina en los últimos meses. La categoría B- corresponde al segmento especulativo de la escala de calificaciones, pero implica una menor percepción de riesgo de incumplimiento en comparación con la categoría anterior. Este tipo de reclasificaciones suele tener impacto directo sobre las condiciones de acceso al financiamiento externo y sobre la demanda de bonos soberanos argentinos por parte de inversores institucionales internacionales.
Cabe recordar que Argentina había sido degradada a niveles de default selectivo o categorías equivalentes durante los episodios de reestructuración de deuda de 2020. La recuperación escalonada de la calificación hasta el nivel actual representa un proceso gradual de reconstrucción de la credibilidad crediticia del país. El dato cobra relevancia en el contexto de las negociaciones en curso con organismos multilaterales y en un momento en que los activos financieros argentinos atraviesan un período de alta atención por parte de los mercados emergentes.

