La actividad económica de la zona euro registró en mayo su mayor contracción en 31 meses, según los datos Flash PMI publicados por S&P Global. El índice compuesto cayó a 47,5 desde 48,8, marcando el segundo mes consecutivo por debajo del umbral de 50 que separa la expansión de la contracción. El componente de servicios se desplomó a 46,4 desde 47,6, su nivel más bajo desde principios de 2021, mientras que el manufacturero retrocedió a 51,4 desde 52,2. Francia lideró el deterioro, con su índice de servicios en 42,9 puntos, mínimo de 66 meses.
La encuesta atribuye la caída de la actividad al efecto del conflicto en Medio Oriente y al salto en los costos de energía sobre la demanda doméstica. La reacción del mercado de divisas fue inmediata: el EUR/USD perforó brevemente la zona de 1,16 en una venta masiva de la moneda común frente al dólar. La debilidad del dato coloca al Banco Central Europeo (BCE) ante un escenario complejo: si bien se inclinaba por mantener tasas sin cambios, ahora enfrenta un cuadro de estanflación, con caída sincronizada de demanda, empleo en servicios y nuevos pedidos exportadores.
El debate en los mercados financieros se centra en si el bloque ya ingresó en recesión técnica antes del cierre del trimestre o si la debilidad responde a un shock puntual asociado a la crisis energética. La caída simultánea en servicios y exportaciones, sumada al deterioro del empleo en el sector terciario, sugiere que el impacto no se limita al canal de costos sino que comienza a afectar el consumo interno. La política monetaria del BCE quedará sujeta a los datos de actividad de junio para definir si el bloque requiere un estímulo adicional o si prioriza la contención inflacionaria.

