La Secretaría de Energía implementó un esquema de Diferencias Diarias Acumuladas (DDA) para gestionar el costo del gas importado durante los meses de mayor consumo. Mediante este mecanismo, el Estado financiará la diferencia entre el precio estacional y el costo real del GNL importado, postergando el traslado de estos cargos a las facturas residenciales hasta el mes de noviembre.
Esta política busca evitar saltos abruptos en el costo de vida durante el invierno, en un contexto donde el gas importado puede alcanzar los US$ 20 por millón de BTU. El diferimiento financiero representará un costo fiscal transitorio para el Tesoro Argentino, que se estima entre los US$ 150 y US$ 200 millones, dependiendo de la rigurosidad climática y la demanda energética nacional.
Paralelamente, el nuevo marco normativo establece que el sector industrial deberá gestionar su propio abastecimiento de gas, asumiendo los precios de mercado. Esta medida forma parte de la estrategia oficial de reducir los subsidios energéticos y fomentar que los grandes consumidores pacten contratos directos con productores, liberando recursos estatales para el sector residencial.

