El Índice de Precios al Consumidor (IPC) en Estados Unidos registró un incremento del 0,6% mensual en abril, elevando la inflación interanual al 3,8%. El dato superó las expectativas del mercado y estuvo impulsado principalmente por el aumento en los precios de la energía, lo que refuerza la percepción de una inflación persistente en la mayor economía del mundo.
Tras la difusión del informe, la probabilidad de un recorte de tasas de interés por parte de la Reserva Federal para el presente año ha disminuido drásticamente. Entidades financieras de relevancia han postergado sus proyecciones de flexibilización monetaria hacia el año 2027, sugiriendo que el costo del dinero se mantendrá en niveles elevados para asegurar la convergencia de precios al objetivo oficial.
El fortalecimiento de los rendimientos de los Bonos del Tesoro refleja el ajuste en las expectativas de los inversores globales. La combinación de un mercado laboral sólido y presiones inflacionarias en el sector servicios configura un escenario donde la política monetaria restrictiva continuará siendo el eje central de la economía de EE.UU. en el corto y mediano plazo.

