Apple ($AAPL) operó con presión bajista tras un reporte de Nikkei Asia que reveló complicaciones de ingeniería en la fase de pruebas del iPhone plegable, lo que podría postergar su lanzamiento de 2026 a 2027. Los obstáculos identificados responden a problemas de diseño internos y no están vinculados a la escasez de semiconductores que afecta al sector en términos más amplios. Un segundo informe de Bloomberg atenuó parcialmente el impacto informativo, permitiendo que la acción recortara parte de la caída frente a mínimos intradía más pronunciados, aunque la presión sobre el papel se mantuvo.
El segmento de los smartphones plegables es liderado actualmente por Samsung y Huawei, que ya acumulan varias generaciones de productos en el mercado. Un retraso adicional en el despliegue del iPhone plegable ampliaría esa brecha competitiva en un segmento que, si bien aún representa una fracción del volumen total del mercado de smartphones, es estratégico para la diferenciación de marca y la generación de demanda en los segmentos premium. Los iPhones representan más de la mitad de los ingresos trimestrales de Apple, lo que implica que cualquier amenaza al ciclo de lanzamiento de nuevos modelos genera un impacto directo sobre las proyecciones de valuación.
Para los mercados, la señal más relevante no es el dispositivo en sí, sino lo que el retraso implica sobre la capacidad de innovación en hardware de Apple en un momento clave. El crecimiento del ecosistema de la compañía depende cada vez más de nuevos factores de forma y de la integración con inteligencia artificial, áreas donde competidores como Google y Samsung vienen avanzando activamente. Broadcom, por su parte, avanzó un 5% en la misma jornada tras anunciar un acuerdo de largo plazo con Alphabet para el suministro de TPUs, lo que reforzó el contraste de desempeño entre distintos eslabones de la cadena de tecnología.

