Tras semanas de escalada, Estados Unidos e Irán acordaron una tregua de dos semanas que incluye el compromiso de reabrir el Estrecho de Ormuz, una vía marítima por la que transita aproximadamente el 20% del suministro global de petróleo. El acuerdo reduce de forma significativa el riesgo inmediato sobre la cadena de suministro energética global y brinda una ventana para avanzar hacia una solución más duradera tras seis semanas de conflicto. La reacción de los mercados fue contundente: fuerte caída del petróleo y un rally generalizado en activos de riesgo, con los futuros del S&P 500 subiendo con fuerza, reflejando una rápida compresión de la prima geopolítica.
El proceso previo al acuerdo estuvo marcado por una escalada de presión desde Washington. Trump había exigido a Irán la reapertura del Estrecho bajo amenaza de ataques a infraestructura crítica, incluyendo plantas eléctricas y puentes. Teherán rechazó inicialmente el cese al fuego de 45 días y presentó, a través de Pakistán como mediador, una contrapropuesta de 10 puntos que incluía protocolos de tránsito, reconstrucción y levantamiento de sanciones. La Casa Blanca fue informada de la propuesta paquistaní de extender el plazo dos semanas, aunque no se pronunció formalmente en las horas previas al acuerdo. Reportes de tensión adicional surgieron tras información sobre un ataque estadounidense a la isla de Kharg, que elevó la incertidumbre en las horas finales de las negociaciones.
El impacto inmediato en los mercados financieros globales fue una rápida repricing de activos. El petróleo cayó más de 16% desde máximos recientes, los rendimientos de los Treasuries cedieron terreno y los activos de riesgo —incluyendo acciones emergentes y bonos de alto rendimiento— registraron apreciaciones. La tregua introduce también interrogantes sobre la trayectoria del dólar y la prima de riesgo en mercados emergentes, que venían incorporando una tensión geopolítica sostenida. Los operadores, que habían acumulado frustración ante semanas de deadlines cambiantes y señales contradictorias desde la administración, respondieron con posiciones en activos de riesgo ante la compresión de la incertidumbre geopolítica.

