Los Treasuries reflejaron el impacto combinado del repunte del petróleo y de las mayores expectativas de inflación registradas durante la jornada. El rendimiento del bono a 2 años subió 6 puntos básicos hasta 4,27%, mientras que la tasa a 10 años avanzó 5 puntos básicos y finalizó en 4,61%.
Como resultado de estos movimientos, el diferencial entre ambos plazos cerró en 34 puntos básicos, un nivel que continúa siendo monitoreado de cerca por los operadores como indicador de las expectativas sobre el ciclo de política monetaria de la Reserva Federal.
El movimiento en la curva de rendimientos se dio en simultáneo con el repunte de los precios del petróleo derivado de la escalada de tensión en el estrecho de Ormuz, un factor que el mercado comenzó a incorporar en sus expectativas inflacionarias de corto plazo.

