El índice de precios al consumidor de Estados Unidos correspondiente a junio sorprendió fuertemente a la baja. La variación mensual headline cayó -0,4% frente al -0,1% que esperaba el consenso, mientras que la medición core se ubicó en 0,0% contra el 0,2% proyectado.
El componente de energía moderó su contribución al 1,0% interanual desde el 1,5% de mayo, constituyéndose en el principal driver de la desinflación mensual. El rubro de alimentos se mantuvo contenido en 0,4% interanual, mientras que dentro de la medición core, los bienes continuaron cediendo hasta el 0,2% anual y los servicios core retrocedieron a 1,9% desde el 2,0% previo.
La reacción del mercado fue inmediata. Las tasas cayeron a lo largo de toda la curva en un movimiento de bull steepening: el tramo a 2 años lideró el descenso con -7 puntos básicos hasta 4,19%, el de 10 años cedió 5 puntos básicos hasta 4,56% y el de 30 años bajó 2 puntos básicos hasta 5,07%.
La atención del mercado se traslada ahora a la próxima reunión del FOMC, la primera con Kevin Warsh al frente de la Reserva Federal, donde se espera que la entidad defina si interpreta esta desinflación como un fenómeno duradero o transitorio antes de pronunciarse sobre el sesgo de su política monetaria.

