Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán mostraron señales de avance durante el fin de semana, con el presidente Donald Trump afirmando que un entendimiento de paz está prácticamente definido. Según distintos medios internacionales, el acuerdo tendría dos etapas: una primera orientada a la reapertura del Estrecho de Ormuz y una segunda, de entre 30 y 60 días, enfocada en discutir el programa nuclear iraní. El impacto inmediato en los mercados fue pronunciado.
El petróleo registró caídas significativas ante las expectativas de una pronta resolución del conflicto. El WTI cedió un 3,0% hasta los USD 93,7 por barril, su nivel más bajo en cinco semanas, mientras que el Brent retrocedió un 3,6% hasta USD 99,6 por barril. La perspectiva de una normalización del flujo de crudo por el Estrecho de Ormuz representa un factor deflacionario relevante para los precios energéticos globales, con implicancias directas sobre la inflación y la política monetaria de los principales bancos centrales.
En los mercados de renta variable, el S&P 500 avanzó un 0,6% y el Nasdaq subió un 1,2%, ambos alcanzando nuevos máximos históricos, mientras que el Dow Jones retrocedió un 0,2%. Las Magnificent 7 cerraron con comportamiento mixto, con GOOGL avanzando un 1,89% y TSLA subiendo un 1,52%, mientras que NVDA, MSFT y AAPL cerraron en terreno negativo. Los rendimientos de los Treasuries cayeron, con la tasa a 10 años bajando 7 puntos básicos hasta el 4,49% y la de 2 años cediendo 8 puntos básicos hasta el 4,04%. El índice DXY permaneció estable cerca de los 99,1 puntos y el oro retrocedió un 1,4% hasta los USD 4.509 por onza.

