Kevin Warsh compareció ante el Senado de EE.UU. en su audiencia de confirmación como presidente de la Reserva Federal, en un evento de alta relevancia para los mercados financieros globales. El Senado evaluará su postura respecto a la política de tasas de interés, su perfil con inclinación hawkish frente a la inflación y su visión sobre el tamaño y la composición del balance de la Fed. Warsh ya fue miembro de la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal entre 2006 y 2011, lo que le otorga experiencia institucional directa en el manejo de crisis financieras.
Un elemento de incertidumbre institucional adiciona complejidad al proceso: si Warsh no es confirmado antes del vencimiento del mandato de Jerome Powell el próximo 15 de mayo, Powell podría continuar en funciones como presidente pro tempore, lo que abre interrogantes legales e institucionales sobre la conducción interina del banco central más influyente del mundo. Esta contingencia, aunque no es el escenario base, está siendo monitoreada de cerca por los participantes del mercado, dado el impacto que cualquier vacío o ambigüedad en el liderazgo de la Fed podría generar sobre la credibilidad de la institución.
En este contexto, la reunión del FOMC del 17 de junio aparece como un punto de definición clave para el rumbo de la política monetaria en EE.UU. Los mercados de futuros continúan descontando la posibilidad de recortes de tasas en la segunda mitad del año, aunque la persistencia de presiones inflacionarias y la escalada geopolítica en Medio Oriente introducen variables que podrían alterar ese cronograma. Los rendimientos de los Treasuries registraron leves subas en la jornada del lunes: la tasa a 10 años avanzó 1 punto básico hasta el 4,25%, mientras que la de 2 años se ubicó en el 3,72%.

