El índice de precios al productor (PPI) de Estados Unidos registró un avance del (+1,4%) mensual en abril, muy por encima del (+0,5%) proyectado por el consenso del mercado. En términos interanuales, el indicador aceleró hasta el +6,0%, consolidando una trayectoria alcista que refuerza las presiones inflacionarias en la cadena de producción antes de que los precios lleguen al consumidor final. El dato se conoció en una jornada donde también se confirmó el cambio en la conducción de la Reserva Federal, amplificando el impacto sobre los activos de riesgo y la curva de rendimientos.
El PPI es considerado un indicador adelantado de la inflación al consumidor, dado que refleja las variaciones en los costos de producción que luego se trasladan parcialmente a los precios finales. Una aceleración de esta magnitud eleva las expectativas de que el CPI mantenga niveles elevados en los próximos meses, complicando el escenario para una eventual flexibilización de la política monetaria. El dato cobra especial relevancia en un contexto donde el CPI ya superaba el 3,8% interanual y el nuevo titular de la Fed deberá definir su orientación en el FOMC de junio.
La sorpresa al alza del PPI presionó sobre los rendimientos de los Treasuries y contribuyó a la corrección en los mercados emergentes. En el segmento cambiario, el índice DXY subió (+0,2%) hasta los 98,5 puntos, reflejando una leve apreciación del dólar frente a sus pares. Por su parte, el oro retrocedió (-0,5%) hasta US$3.690/oz y el petróleo también corrigió parcialmente, aunque ambos crudos acumulan subas semanales significativas. El dato de PPI se suma a una serie de lecturas inflacionarias que mantienen la incertidumbre sobre el sendero de tasas de la Fed durante el segundo semestre del año.

