IBM presentó resultados preliminares de su segundo trimestre por debajo de las expectativas del mercado, con un beneficio por acción ajustado de US$2,93 frente a los US$3,01 que anticipaba el consenso, e ingresos por US$17,2 mil millones contra los US$17,86 mil millones esperados.
El desempeño provocó caídas de entre -17% y -24% en las acciones de la compañía durante el pre-market, una reacción significativa para una empresa del tamaño de IBM y que refleja la sensibilidad actual del mercado a cualquier sorpresa negativa en la temporada de balances tecnológicos.
La compañía atribuyó el desempeño a una menor demanda de software, explicando que buena parte de sus clientes redirigió inversiones hacia hardware con el objetivo de anticiparse a posibles subas de precios futuras, un factor que impactó de manera directa en los ingresos del segmento durante el trimestre.

