Disney (DIS) presentó resultados correspondientes a su segundo trimestre fiscal con un beneficio por acción (EPS) de US$1,57, cifra que superó holgadamente el consenso de US$1,50 esperado por los inversores. Los ingresos totales ascendieron a US$25.170 millones, apalancados en la rentabilidad histórica alcanzada por su división de streaming y el sólido desempeño de sus parques temáticos a nivel global.
Como muestra de confianza en su flujo de caja futuro, el directorio de la compañía aprobó un ambicioso plan de recompra de acciones por un total de US$8.000 millones. Esta medida busca devolver valor a los accionistas en un periodo de consolidación operativa, donde la integración de nuevos contenidos deportivos a través de la NFL Network y la mejora en los márgenes de Disney+ han sido los ejes centrales de la gestión.
Tras el anuncio, los títulos de la empresa registraron un avance del 7,1%, posicionándose como una de las acciones líderes en el Dow Jones. La gerencia elevó su guía de ganancias ajustadas para el cierre del año, destacando que el enfoque en la eficiencia de costos y la diversificación de sus ingresos publicitarios en plataformas digitales está rindiendo frutos por encima de las proyecciones iniciales.

