El precio del petróleo protagonizó uno de sus movimientos más pronunciados de los últimos meses, con el Brent superando los USD 100 por barril y el WTI operando en torno a USD 92, ante la confluencia de dos disrupciones de oferta simultáneas. En el Mar Rojo, los rebeldes Houthis atacaron con drones y misiles un tanquero saudita a unas 70 millas náuticas al suroeste de Al Shuqaiq, en lo que describieron como parte de su bloqueo marítimo, mientras el presidente Donald Trump amenazó con represalias.
En simultáneo, el Ministerio de Energía de Kazajistán informó una reducción temporal de su producción de crudo tras la suspensión de operaciones en el terminal marítimo del Caspian Pipeline Consortium (CPC) en el Mar Negro, ruta que concentra entre el 80% y el 90% de las exportaciones petroleras del país y que fue afectada por ataques de drones a embarcaciones. La coincidencia de un shock de oferta en dos rutas estratégicas del crudo global expone la fragilidad del equilibrio entre oferta y demanda en un mercado que ya operaba con inventarios ajustados.
El impacto sobre los mercados fue inmediato. La suba del Brent en la jornada superó el 7%, reavivando los temores inflacionarios y empujando el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años a 4,71%, su nivel más alto desde enero de 2025. Los futuros de fondos federales comenzaron a descontar una probabilidad del 82% de una suba de tasas en la reunión de septiembre, según FactSet, revirtiendo de forma abrupta las expectativas de relajamiento monetario que habían dominado el mercado en las semanas previas.
Para hoy viernes, el calendario económico concentra varios eventos de primer orden: a las 10:45 (hora de Buenos Aires) se conocen los PMI preliminares de julio de S&P Global, y a las 11:00 se publica la venta de viviendas nuevas de junio, con un consenso de 609.000 unidades frente a las 580.000 del mes previo, en un mercado inmobiliario que opera bajo la presión de las tasas hipotecarias derivadas del repunte del bono a 10 años.

