El mercado global de tecnología sufrió un golpe severo, liderado por un derrumbe en el sector de semiconductores. El detonante fue Corea del Sur, donde el KOSPI se hundió cerca del 10% en una de sus peores jornadas del año, arrastrado por una liquidación masiva de acciones de memoria tras señales regulatorias que alertaron sobre el sobrecalentamiento del sector. La ola llegó rápido a Wall Street: Micron Technology (MU) retrocedió más del 10% en su peor jornada en semanas, SanDisk (SNDK) perdió entre 12% y 13%, y Western Digital acumuló otra caída del 8%.
El Nasdaq cerró con pérdidas cercanas al 2%, alcanzando mínimos de más de una semana, mientras que el resto del mercado tecnológico enfrentó presión. La presión sobre los chips no es solo técnica, sino también narrativa. El mercado puso bajo la lupa el ritmo de gasto en inteligencia artificial de los grandes hyperscalers, en particular el financiado con deuda, justo antes de que Micron presente sus resultados trimestrales, que funcionan como barómetro del ciclo completo de demanda de IA. A eso se sumó la nota de Bank of America que revisó al alza su proyección de subas para la Fed, un contexto de mayor costo de capital que históricamente comprime las valuaciones del sector de mayor duration del mercado.
La rotación, según algunos estrategas, aún no constituye liquidación generalizada, pero la fragilidad del rally en semiconductores quedó expuesta. El sector de memory chips en particular enfrenta presiones de oferta tras los alertas regulatorios sobre sobrecapacidad, mientras que el cuestionamiento sobre el ritmo de inversión en IA introduce incertidumbre sobre la demanda futura. Esta vulnerabilidad representa un punto de quiebre en el narrativo que había sustentado el rally de mercado durante los últimos trimestres, en el cual la inversión en infraestructura IA era considerada un factor de crecimiento ilimitado.

