El domingo por la tarde, Estados Unidos e Irán anunciaron un acuerdo de paz inicial que pone fin a más de tres meses de conflicto armado y habilita la reapertura del Estrecho de Ormuz, un canal por el que transita cerca del 20% del petróleo global. Este acuerdo, mediado por Pakistán, establece el cese inmediato y permanente de operaciones militares, el levantamiento del bloqueo naval estadounidense sobre puertos iraníes y el paso libre de embarcaciones comerciales. Un tratado formal está previsto para el viernes 19 de junio en Suiza.
El impacto en el mercado internacional fue inmediato, con el barril WTI cotizando en torno a los $80 y el Brent cerca de los $83. Ambos contratos registraron bajas de casi 5% en la jornada, acumulando una corrección superior al 20% desde los máximos del conflicto. La caída del crudo alivia las presiones inflacionarias que habían complicado el margen de maniobra de la Reserva Federal, al mismo tiempo que reduce la prima de riesgo geopolítico en los activos a nivel global.
La respuesta de los inversores fue inequívocamente positiva para el riesgo, permitiendo que el índice S&P 500 cerrara el lunes con una suba del 1,65% y el Nasdaq avanzara más de 3%. Sin embargo, se advierte que la apertura efectiva del Estrecho de Ormuz requerirá semanas de verificación en campo. Por este motivo, la volatilidad en el sector energético podría persistir hasta que el tratado definitivo sea firmado de manera formal.

