SpaceX cerró el precio de su oferta pública inicial (IPO) en US$135 por acción luego del cierre del mercado del jueves, colocando 555,5 millones de acciones clase A para un levantamiento de capital de US$75.000 millones. El monto supera en más del doble el récord que ostentaba Saudi Aramco desde su IPO de 2019. Las acciones comenzaron a negociarse este viernes en el Nasdaq bajo el ticker SPCX. El esquema de precio fijo, sin rango orientativo como es habitual en OPVs, refleja la posición dominante de Elon Musk en el proceso de fijación y la demanda ampliamente superavitaria, con más de US$100.000 millones en suscripciones minoristas registradas previo al cierre.
El debut de SPCX concentra la atención del mercado por sus implicancias directas sobre el sector de tecnología e infraestructura de inteligencia artificial. Una parte significativa del capital captado en la IPO está orientada al proyecto de fabricación de chips bajo el proceso Intel 14A, lo que le valió a Intel (INTC) un upgrade de Bank of America durante la jornada con una suba de cerca de 9%. La operación vincula a SpaceX con el ecosistema de semiconductores de nueva generación en un momento en que la demanda de capacidad de cómputo para IA es estructuralmente elevada.
Un riesgo que el mercado monitorea de cerca es el comportamiento de los flujos en el segmento de tecnología y semiconductores post-IPO. Inversores minoristas que liquidaron posiciones en semis y activos de IA para participar en la suscripción de SPCX podrían no reinvertir en los mismos activos si el debut de SpaceX decepciona las expectativas en la apertura. El volumen de suscripciones minoristas recibido —superior a US$100.000 millones para una oferta de US$75.000 millones— implica que hubo reasignación de carteras de magnitud considerable en los días previos al debut, lo que puede generar presión compradora o vendedora en distintos segmentos del mercado según cómo evolucione el precio de SPCX en las primeras ruedas.

