La campaña fina 2026/27 continúa mostrando un desempeño sólido en los principales cultivos de invierno. La siembra de trigo alcanzó el 44,2% de las 6,5 millones de hectáreas proyectadas, tras un progreso semanal de 11,8 puntos porcentuales. Las lluvias registradas durante la última semana moderaron el ritmo de avance de las labores en algunas zonas por exceso de humedad, pero la recuperación hídrica en Córdoba, Santa Fe y la región núcleo permitió sostener un ritmo de implantación superior al promedio histórico. En paralelo, la siembra de cebada inició con un avance del 19% sobre una superficie proyectada de 1,35 millones de hectáreas, con expectativas de expansión respecto al ciclo anterior, especialmente en Buenos Aires y La Pampa.
Por el lado de la cosecha gruesa, la soja ingresó en su etapa final con el 95,2% del área apta recolectada y un rendimiento promedio nacional de 31,7 qq/Ha, un 6,7% superior al de la campaña previa. En maíz, la cosecha avanzó al 43,6% del área apta con un rendimiento medio de 82,1 qq/Ha, con buenos resultados especialmente en los planteos tardíos que exhiben rindes superiores al promedio histórico. Bajo este contexto, las proyecciones de producción se mantienen sin cambios en 50,1 millones de toneladas para soja y 64 millones de toneladas para maíz.
Los volúmenes proyectados ubican a la campaña 2025/26 entre las más productivas de la historia para el agro argentino en términos combinados. La producción de oleaginosas y cereales tiene implicancias directas sobre la generación de divisas vía exportaciones del complejo sojero y cerealero, que representan históricamente cerca del 50% del total exportado por el país. El flujo de liquidación de exportaciones del sector agropecuario es, junto a las compras del BCRA en el MULC, uno de los determinantes clave de la dinámica de reservas internacionales durante el segundo semestre.

