La Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) capturó dos buques comerciales en el Estrecho de Hormuz, el MSC Francesca de bandera panameña y el Epaminondas de bandera liberiana, en una acción que elevó abruptamente la tensión geopolítica en el corredor energético más estratégico del planeta. La operación se produjo horas después de que la administración Trump anunciara una extensión indefinida del alto el fuego con Teherán. Según la IRGC, ambas embarcaciones ingresaron al estrecho sin coordinación y con sistemas de navegación alterados. El UK Maritime Trade Operations también reportó que un tercer buque, el Euphoria, habría recibido disparos en la zona.
El episodio marca la primera captura de naves comerciales desde el inicio del conflicto, y se produce en un contexto diplomático particularmente frágil. Irán sostuvo que el bloqueo naval estadounidense constituye un «acto de guerra» incompatible con el propio cese de hostilidades, mientras que un asesor parlamentario iraní calificó la extensión del ceasefire como una maniobra para ganar tiempo. La mediación de Pakistán, que venía actuando como canal diplomático entre Washington y Teherán, quedó en suspenso tras la cancelación del viaje del vicepresidente JD Vance a Islamabad. El principal punto de conflicto sigue siendo la exigencia estadounidense sobre el programa nuclear iraní, lo que bloquea cualquier avance sustantivo en el corto plazo.
El impacto en los mercados de energía fue inmediato: el Brent avanzó un 3% hasta los US$101,4 por barril, mientras que el WTI subió un 3,2% hasta los US$92,5, reflejando la prima de riesgo geopolítico que los operadores incorporaron ante la incertidumbre sobre la libre circulación en Hormuz. Por ese estrecho transita aproximadamente un quinto de la oferta global de crudo, lo que lo convierte en un nodo crítico para el equilibrio del mercado petrolero internacional. Mientras las conversaciones diplomáticas permanecen estancadas y la tensión operativa en la zona no cede, la volatilidad en los precios del petróleo se mantiene como variable dominante en los mercados de commodities.

