Durante abril, el Sector Público Nacional registró un superávit financiero de $268.103 millones, explicado por un resultado primario positivo de $632.844 millones y pagos de intereses netos intra-sector público por $364.741 millones. De esta manera, el Gobierno acumuló en el primer cuatrimestre de 2026 un superávit financiero equivalente a aproximadamente 0,2% del PIB y un superávit primario de 0,5% del PIB, consolidando el ancla fiscal del programa económico vigente. En materia de ingresos, los recursos totales crecieron 29,6% interanual hasta $13,4 billones, impulsados por el Impuesto a los Débitos y Créditos (+35,1% i.a.), el IVA neto (+28,1% i.a.) y los aportes a la seguridad social (+28,4% i.a.), mientras los Derechos de Exportación mostraron una caída del 17,4% interanual.
Por el lado del gasto, las erogaciones primarias avanzaron 34,5% interanual, con incrementos en prestaciones sociales (+32,2%), remuneraciones (+28,1%) y un fuerte aumento del gasto de capital (+123,2% i.a.). Dentro de las partidas más relevantes, se destacó el incremento de los subsidios económicos vinculados a pagos energéticos devengados en marzo, mientras las transferencias corrientes al sector público continuaron ajustándose a la baja (-18,6% i.a.). El crecimiento del gasto nominal, pese a ser significativo, resultó consistente con el objetivo oficial de mantener superávits primarios como herramienta central de estabilización macroeconómica.
La consolidación de resultados fiscales positivos es señalada como uno de los pilares fundamentales para sostener el proceso de desaceleración inflacionaria y la estabilidad financiera, en particular en un contexto donde el mercado sigue monitoreando la capacidad del Gobierno de preservar la disciplina fiscal aun con recuperación parcial de la actividad económica. El incremento en la inversión real directa y las transferencias de capital refleja cierta recomposición de partidas vinculadas a infraestructura, aunque en niveles todavía acotados en perspectiva histórica.

