Nvidia (NVDA) publicará sus resultados correspondientes al primer trimestre fiscal 2026 este miércoles, luego del cierre del mercado, con un consenso de Wall Street que ubica los ingresos en torno a los US$78.000 millones y un EPS no GAAP de US$1,77, lo que implicaría un crecimiento interanual cercano al 77%. La cifra de mayor atención dentro del reporte será el segmento Data Center, donde el mercado anticipa aproximadamente US$73.000 millones, sostenido por el despliegue del chip Blackwell, que ya concentra la mayor parte del cómputo en centros de datos a escala global. KeyBanc elevó ayer su precio objetivo de US$275 a US$300 manteniendo la calificación overweight, anticipando una guía robusta impulsada por mayores envíos de GPUs.
La atención del mercado estará puesta principalmente en la guía para el segundo trimestre fiscal, donde el consenso se ubica entre US$85.000 y US$87.000 millones, mientras que los llamados whisper numbers —estimaciones informales que circulan entre operadores— apuntan a cifras en torno a los US$90.000 millones. Este escenario refleja la expectativa de que el ciclo de inversión en inteligencia artificial por parte de los grandes hiperescaladores mantenga la velocidad necesaria para sostener los múltiplos actuales de la compañía.
En un entorno donde las tasas largas castigan los activos de larga duración y el sector semiconductor cedió terreno en la última jornada, el reporte de Nvidia funcionará como un termómetro definitivo del ciclo de capex en inteligencia artificial. Una eventual decepción en la guía podría abrir la puerta a una rotación significativa fuera del núcleo tecnológico, mientras que un resultado en línea o superior al consenso reforzaría la narrativa de demanda estructural sostenida por parte de los principales actores en la carrera por la infraestructura de computación de alto rendimiento a nivel mundial.

