Las mediciones de alta frecuencia de inflación de abril consolidan una desaceleración respecto a marzo, con estimaciones que se ubican por debajo del 3% mensual: Fundación Capital proyecta 2,7%, Analytica 2,9% y EcoGo 2,5%. Sin embargo, la curva de breakevens implícitos en el mercado ya descuenta un sendero más agresivo: 2,4% para abril, 2,1% para mayo y junio, 2,0% para julio y 1,8% hacia agosto-septiembre. Esta brecha entre las estimaciones privadas y lo implícito en el pricing de mercado evidencia un descalce relevante entre expectativas y valuación de activos.
En este contexto, el REM (Relevamiento de Expectativas de Mercado) también se posiciona por encima de los valores implícitos en la curva. La desaceleración inflacionaria es un hecho reconocido, pero el ritmo al que se produce resulta más gradual que el descontado por el mercado de renta fija local. Esto genera una tensión entre los precios actuales de los instrumentos a tasa fija —como las LECAPs— y los instrumentos indexados a inflación bajo esquema CER, que cobran relevancia ante potenciales desvíos al alza.
A nivel de rendimientos, la curva a tasa fija opera por debajo del 2% TEM (24% TNA) en la mayor parte de sus tramos, mientras que las tasas overnight se mantienen en torno al 20% TNA y la tasa TAMAR se ubica en 22,3% TNA. Este cuadro de tasas reales negativas condiciona el comportamiento de los flujos hacia instrumentos de cobertura, en un escenario donde el espacio para una compresión adicional de tasas aparece como acotado en el corto plazo.

