La encuesta de tendencia de negocios del INDEC revela un marcado deterioro en las expectativas del sector industrial argentino: el 84,9% de las empresas no prevé mejoras en la producción para el trimestre abril-junio, mientras que un 50,9% califica los pedidos actuales como inferiores a lo normal. La debilidad de la demanda interna continúa siendo la principal restricción identificada por el sector (52,5%), seguida por la presión de la competencia importada (11,5%). Estos datos se inscriben en un contexto de caída de la actividad industrial del 8,7% interanual en febrero y de una utilización de capacidad instalada en mínimos históricos del 54,1%.
El empleo industrial muestra señales contractivas consistentes con el cuadro general: apenas el 3,7% de las empresas anticipa incrementos en su dotación de personal, mientras que el 17,3% espera realizar recortes. El deterioro se extiende también al sector comercial: el indicador de confianza empresarial de supermercados volvió a terreno negativo (-6,2%), con un 84% de empresarios que no espera mejoras en el corto plazo y un 37,3% que evalúa su situación actual como mala. En este segmento, la demanda interna aparece como limitante principal para el 58,7% de los consultados.
El cuadro de caída del poder adquisitivo y la transformación en la composición del empleo — donde el crecimiento del trabajo por cuenta propia no compensa la destrucción de empleo formal — condicionan la recuperación del consumo interno. Esta dinámica actúa como un freno estructural tanto para la producción industrial como para la actividad comercial, perpetuando un ciclo de baja utilización de capacidad instalada y expectativas deprimidas en el sector privado.

