Goldman Sachs revisó su pronóstico para la política monetaria de la Reserva Federal, postergando el primer recorte de tasas a junio de 2027, desde su previsión anterior que contemplaba una baja en diciembre de 2026. El banco cita el sólido dato de nóminas no agrícolas de la semana pasada y la persistencia inflacionaria como factores determinantes, amplificada por los costos energéticos derivados del conflicto en Medio Oriente y el impacto rezagado de los aranceles. Goldman proyecta que el core PCE se mantendrá por encima del 3% durante todo 2026, sin margen para que la Fed actúe antes.
La revisión cierra un ciclo de ajuste de expectativas que se extendió durante todo el año. A comienzos de 2026, el consenso de mercado descontaba entre dos y tres recortes de tasas para el ejercicio, y uno a uno los principales bancos de inversión fueron postergando esa expectativa. Con Goldman como último en revisar su posición, el mercado de tasas enfrenta una recalibración del tramo corto de la curva de rendimientos en un contexto de datos macroeconómicos que continúan resistiendo la desaceleración esperada.
El contexto inmediato agrega complejidad al panorama: la semana presenta el dato de CPI de Estados Unidos el miércoles y la decisión de política monetaria del Banco Central Europeo (BCE) el jueves, dos eventos que podrán confirmar o matizar el nuevo escenario base de política monetaria global. La divergencia entre la Fed y el BCE, que ya ha iniciado su ciclo de recortes, introduce dinámicas adicionales sobre el tipo de cambio del dólar y los flujos hacia activos de renta fija en mercados emergentes. Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense en el tramo corto y medio reflejan la rápida repricing de las expectativas de tasas.

