El mercado financiero global concentró su atención en el informe oficial de empleo de Estados Unidos correspondiente a abril, con proyecciones que anticipan una marcada desaceleración en la creación de puestos de trabajo. El consenso de Dow Jones estimó apenas 53.000 nuevos empleos no agrícolas (Nonfarm Payrolls), muy por debajo de los 178.000 registrados en marzo, en lo que sería la lectura más baja en varios meses. La tasa de desempleo se proyectó estable en 4,3%, mientras que los salarios por hora promedio (Average Hourly Earnings) constituyeron otro dato de primer orden con capacidad de influir en las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal.
Como antesala del informe, las solicitudes iniciales de subsidios por desempleo de la semana finalizada el 2 de mayo se ubicaron en 200.000, levemente por debajo del consenso de Bloomberg de 205.000, con los pedidos continuos cayendo a 1.766.000, el nivel más bajo en más de dos años. El dato configuró una foto de solidez del mercado laboral, aunque sin ocultar el enfriamiento gradual de la actividad derivado de la incertidumbre macro y geopolítica. Un resultado del Nonfarm por encima de las estimaciones presionaría la curva de rendimientos, donde el Treasury a 30 años llegó a tocar el umbral del 5% en la semana.
El escenario de la Reserva Federal (Fed) mantiene actualmente una postura de «esperar y observar», con la tasa de fondos federales entre 3,50% y 3,75%. Una sorpresa al alza en el empleo reforzaría el sesgo restrictivo y reduciría las probabilidades de recortes en el corto plazo, mientras que una decepción abriría el debate sobre una posible relajación de las condiciones monetarias. Los rendimientos de los Treasuries registraron leves avances previos a la publicación: la tasa a 10 años cerró en 4,38% (+3 puntos básicos) y la de 2 años en 3,90% (+4 puntos básicos), con un diferencial entre ambos tramos de aproximadamente 48 puntos básicos.

