El ministro de Economía, Luis Caputo, reafirmó que la economía argentina se encuentra en un proceso de recuperación y anticipó que los indicadores más contundentes de ese proceso comenzarán a manifestarse a partir de junio. En cuanto a precios, proyectó que la inflación de abril se ubicaría en un rango de entre 2,5% y 2,8%, lo que representaría una desaceleración significativa respecto a los registros de marzo y marcaría una reanudación de la tendencia desinflacionaria.
Caputo también subrayó que el programa macroeconómico vigente posee la solidez suficiente como para aislar las variables financieras de los eventuales shocks institucionales o políticos. Este mensaje apunta a consolidar dos objetivos simultáneos: anclar las expectativas de inflación hacia la baja y reforzar el concepto de normalización macro como un proceso sostenido e independiente de la coyuntura política. La narrativa oficial busca trasladar confianza a los tenedores de activos locales en un momento donde la prima de riesgo político continúa siendo una variable monitoreada por los mercados.
El peso de esta narrativa recae sobre la continuidad de dos pilares: la trayectoria de la inflación argentina y la estabilidad cambiaria. Cualquier desvío en alguno de estos frentes podría reintroducir incertidumbre sobre los activos locales, afectando tanto el riesgo país como las cotizaciones de bonos y acciones argentinas. En ese sentido, los datos de inflación de la Ciudad de Buenos Aires correspondientes a abril, cuya publicación estaba prevista para hoy, funcionan como un primer termómetro de la validez de las proyecciones oficiales.

