La industria de Vaca Muerta avanza hacia una utilización cada vez más intensiva de arena premium proveniente de Entre Ríos para las operaciones de fractura hidráulica, desplazando progresivamente a la arena de cercanía empleada durante la etapa inicial de expansión del shale argentino. Actualmente, cerca del 87% del mercado opera con arena entrerriana, valorada por su mayor pureza, resistencia y desempeño productivo. Estas características permiten maximizar la recuperación de hidrocarburos y evitar pérdidas de productividad que, según especialistas del sector, podrían alcanzar hasta un 20% a lo largo de la vida útil de los pozos. La transición fue validada técnicamente a través de un trabajo conjunto entre operadoras liderado inicialmente por YPF.
La mejora en productividad opera en paralelo con la aparición de crecientes desafíos logísticos. El consumo anual de arena ronda actualmente los 7 millones de toneladas y podría alcanzar los 9 millones hacia 2028, impulsado por el incremento previsto en las etapas de fractura y la expansión de la capacidad de evacuación de crudo. Si bien los proveedores señalan que existe capacidad suficiente de producción y procesamiento, comienzan a evidenciarse potenciales cuellos de botella en infraestructura vial, capacidad ferroviaria y disponibilidad de transporte.
Las proyecciones del sector estiman el ingreso de hasta 5.000 camiones mensuales dedicados exclusivamente al transporte de arena hacia la Cuenca Neuquina, lo que posiciona a la logística como uno de los principales condicionantes para sostener el crecimiento de Vaca Muerta en los próximos años. El desarrollo de infraestructura de transporte multimodal, que combine rutas, ferrocarril y terminales de transferencia, emerge como una necesidad operativa concreta para garantizar la continuidad del crecimiento del sector no convencional argentino, cuyas proyecciones de producción y exportación dependen en gran medida de la capacidad de movilizar insumos críticos a escala industrial.

