El Poder Ejecutivo ingresó a la Cámara de Diputados el proyecto denominado «Super RIGI», un nuevo régimen de incentivos destinado a proyectos de inversión de gran escala. La iniciativa establece un monto mínimo de inversión de USD 1.000 millones por proyecto, canalizados a través de Vehículos de Proyecto Único (VPU), con la exigencia de ejecutar al menos el 20% de esa suma dentro de los primeros dos años desde la adhesión al régimen. El esquema replica y amplía los beneficios del RIGI original y apunta a sectores considerados estratégicos o con desarrollo incipiente en el país.
Entre los principales beneficios previstos, el Super RIGI contempla una reducción de la alícuota de Ganancias al 15%, una tasa del 3,5% sobre dividendos y utilidades, y exenciones aduaneras, impositivas y cambiarias para los proyectos adheridos. El régimen garantiza además estabilidad regulatoria por 30 años en materia tributaria, aduanera, cambiaria y de seguridad social, y prevé la posibilidad de recurrir al arbitraje internacional ante eventuales disputas entre el Estado y los inversores. El plazo para presentar proyectos es de cinco años desde la reglamentación de la ley, prorrogable por un año adicional.
Las industrias objetivo del esquema incluyen el procesamiento de litio, la producción de autos eléctricos, paneles solares, infraestructura tecnológica y proyectos vinculados al uranio. La propuesta busca posicionar a la Argentina como destino competitivo para inversiones de gran escala en sectores de alta demanda global, en un contexto donde el país trabaja por mejorar su imagen ante los mercados internacionales de capitales y afianzar la estabilidad macroeconómica lograda en los últimos meses.

